Obama quiere que el
Congreso aumente el límite de 14.3 billones de dólares de endeudamiento
para que la administración siga pagando, pero los republicanos han
exigido recortes drásticos del gasto sin aumento de impuestos para
frenar el déficit.
Obama y los demócratas han
accedido a hacer recortes en programas sociales, pero exigen que los
más ricos "paguen lo que les corresponda".
En
otras palabras, comparten un objetivo estratégico (desmantelar los
programas de la red de seguridad social) pero tienen diferentes
tácticas para lograr esa meta.
Hay varios
planes sobre la mesa, todos suponen concesiones de parte de los
legisladores de ambos partidos y del propio presidente Obama, pero
ninguno tiene la garantía de ser aprobado
La
verdad es que a los dirigentes republicanos les da exactamente igual el
grado de endeudamiento. Por el contrario, están utilizando la amenaza
de una crisis de la deuda para imponer un programa ideológico.
El
sector ultraconservador Tea Party, cuyos nuevos miembros de la Cámara
fueron elegidos bajo el lema de poner orden en el gobierno y de evitar
nuevos impuestos, han ejercido una enorme influencia en las
negociaciones.
Para los halcones del déficit,
el principal enemigo de la economía es el gasto público descontrolado
(como si la crisis hubiera sido provocada por el dispendio fiscal).De
modo que usan el límite de la deuda para obtener concesiones políticas
mediante amenazas.
Históricamente el límite de
la deuda se ha considerado un detalle sin importancia. Siempre que el
Gobierno ha pedido al Congreso que eleve el límite de la deuda, este ha
accedido. Desde 1960, el Congreso ha permitido en 78 ocasiones subir
permanentemente el tope de la deuda; 49 veces con presidentes
republicanos y 29 veces con presidentes demócratas.
A
un año de que se celebren elecciones presidenciales en Estados Unidos,
la elevación del límite del endeudamiento ha dejado de ser un trámite
parlamentario para convertirse en un arma política.
De hecho, es difícil evitar la sospecha de que los dirigentes republicanos en realidad quieren que la economía vaya mal
El
gobierno estima que el límite de la deuda, ubicado actualmente en 14.3
billones de dólares y que se alcanzaría el 2 de agosto, debe aumentarse
en 2,4 billones para que pueda cumplir con los compromisos hasta
noviembre de 2012, después de las elecciones presidenciales.
El
no elevar el límite de la deuda obligaría al Gobierno a hacer recortes
del gasto drásticos e inmediatos, y recortar drásticamente el gasto en
un momento en el que la economía está profundamente deprimida
destruiría cientos de miles de puestos de trabajo.
Así que lo que realmente se está produciendo es una extorsión pura y dura.
Por qué lo hacen?
Creen
que llevan la delantera. Porque la opinión pública culpará al
presidente de la crisis económica que ellos amenazan con provocar.
La
derecha en Estados Unidos ha logrado ya entronizar como verdad absoluta
la idea falaz de que la mayoría de la población quiere "meter en
cintura" los gastos excesivos de un gobierno dispendioso. En lugar de
enfrentar esa narrativa torcida, Obama ha preferido doblarse y tratar
de conciliar. Éste será uno de sus errores más graves
Un
sondeo de Reuters/Ipsos encontró que los estadounidenses están
abrumadormente preocupados sobre la crisis de deuda y una mayoría -56
por ciento- apoya una mezcla de alzas impositivas y recortes de gastos
que Obama ha defendido y los republicanos han desechado
No obstante la falta de acuerdos para acercar posiciones, Obama confió en lograr un acuerdo antes de la fecha límite.
"Estamos empujando esto hasta el último minuto,pero al final creemos que el Congreso actuará adecuadamente", afirmó.
Así
también lo sintió el presidente de la Cámara de Representantes, el
republicano John Boehner, al señalar que Estados Unidos "no puede
entrar en cesación de pagos"
No nos engañemos.
La “crisis” del techo de la deuda es utilizada como farsa por los
responsables políticos de la Casa Blanca y el Congreso a fin de
recuperar de la gente trabajadora los billones de dólares que dieron (y
siguen dando) a los titanes de Wall Street, a los beneficiarios de la
guerra y del militarismo, y a los super ricos (en forma de inmensas
ventajas fiscales).
También tiene el propósito
de asustar a la gente ante una “inminente crisis de la deuda” para
ocultar sus verdaderas intenciones. Como había demostrado Naomi Klein
en La doctrina del shock, las elites financieras aprovechan los estados
de conmoción creados por crisis económicas para suprimir las conquistas
de los trabajadores
Alberto Ampuero es periodista de Riverside, California.